El punto de partida: la IA complementa, no sustituye
En Eholo sabemos por qué la carga administrativa pesa tanto en la práctica clínica. No solo resta tiempo, también ocupa espacio mental. Entrar en sesión pensando si un paciente ha pagado o si queda un informe por enviar significa no estar del todo presente con quien tenemos delante.
Por eso planteamos el papel de la IA en tres niveles: reducir tareas administrativas, ganar productividad y mejorar la experiencia del paciente, ayudando al terapeuta a ordenar la información y a ampliar su capacidad creativa. Siempre con una premisa clara: la IA es una herramienta y no sustituye la experiencia, la intuición ni la conexión terapéutica.
Cinco usos de la IA en consulta
Para entender mejor cómo se puede aplicar, propusimos agrupar sus usos en cinco categorías.
Crear y representar consiste en convertir lo que se observa en una imagen o una metáfora que facilite la comprensión del paciente o de la familia. Reflexionar y analizar permite, a partir del contenido clínico, obtener una lectura del caso desde una orientación concreta, como la psicodinámica o la sistémica, y conectar la teoría con la práctica. Adaptar y personalizar ayuda a encontrar el lenguaje adecuado para una devolución, por ejemplo cuando hay resistencias en la familia o cuando se trabaja con niños con autismo.
Enseñar y practicar es un uso cada vez más presente en las universidades, que simulan casos clínicos con IA para que los estudiantes practiquen antes de atender a pacientes reales. Por último, dar continuidad entre sesiones permite contar con resúmenes de lo trabajado y mantener el hilo del proceso terapéutico.
Antes de empezar: consentimiento y registro
Cualquier uso de la IA con datos clínicos empieza por el consentimiento informado, que el paciente o la familia puede rellenar y firmar digitalmente. Ese consentimiento debe incluir la autorización para grabar y transcribir las sesiones.
A partir de ahí hay varias formas de registrar la información. Se puede grabar la sesión para que quede transcrita en la historia clínica, dictar al terminar las propias observaciones o, para quienes prefieren el papel, subir una foto de las notas manuscritas y transcribirlas. Combinar la transcripción con la mirada clínica del profesional ayuda a contrastar lo que ocurrió en sesión.
Casos prácticos
Trabajar emociones a partir de los intereses del niño
Uno de los casos que compartimos fue el de un niño de seis años con dificultades de regulación emocional, muy bloqueado a la hora de hablar de lo que sentía. No quería jugar ni responder preguntas, pero le apasionaban la inteligencia artificial y el fútbol.
Partiendo de ese interés para construir el vínculo, se generaron cartas de futbolistas expresando distintas emociones para que el niño las identificara. Cuando le resultó fácil, se subió de nivel, y después se repitió la dinámica con superhéroes. Al terminar, el propio niño preguntó si podía seguir haciéndolo en casa.
Una metáfora y un cuento con el lenguaje de la familia
Con la misma familia, tras la fase de exploración, se pidió a la IA una imagen para la devolución a los padres. Sin indicárselo, la herramienta recogió del contenido clínico que a la familia le encantaba el mar y propuso la metáfora de una barca en la que los padres deben remar coordinados cuando llegan las olas.
Después generó un cuento personalizado que incorporaba una frase que el padre repetía en sesión: "vamos a parar y respirar". El valor del recurso está en que habla el idioma de la propia familia, que hoy vuelve a esa imagen en los momentos de conflicto para recordar hacia dónde está trabajando.
Análisis de dibujos
La IA puede analizar dibujos partiendo de una instrucción con base teórica, que cada profesional puede ampliar con sus propios criterios y materiales. La clave es no quedarse con la primera respuesta, sino seguir preguntando y aportar las observaciones propias, por ejemplo cómo se relaciona con el caso el control que se aprecia en el trazo. Es en ese diálogo donde surge el contenido de valor.
Dinámicas, informes y cuestionarios
También vimos cómo diseñar dinámicas para sesiones individuales, familiares o grupales a partir de las características e intereses de los pacientes.
En el caso de los informes, un centro configuró la IA para que cada tipo, por ejemplo uno dirigido a la escuela, siguiera siempre su estructura interna. Incluyeron una instrucción especialmente relevante: si falta algún dato, no inventarlo y preguntar.
Los cuestionarios de seguimiento personalizados pueden crearse en minutos y enviarse de forma automática en el momento del proceso que se decida. Muchas profesionales usan esa misma vía para hacer llegar deberes, audios o materiales como el cuento del caso anterior. Además, estamos trabajando con TEA y Pearson para incorporar en el futuro sus instrumentos de evaluación.
Genogramas y mapas relacionales
A partir de la información recogida en las primeras sesiones, la IA puede generar genogramas y mapas relacionales desde el enfoque sistémico. En el caso de la familia de la barca, el mapa reflejó una relación cooperativa entre los padres y la tensión que aparece cuando "llegan las olas".
Privacidad y protección de datos
Una de las cuestiones que más interés despertó fue cómo se protege la privacidad cuando la IA trabaja con datos clínicos, más aún si se trata de menores.
En Eholo la IA funciona cifrada dentro de la plataforma, y los datos de los pacientes no salen de ella ni se utilizan para entrenar modelos. Además, contamos con la certificación ISO 27001, cuya auditoría incluyó también la inteligencia artificial. Esto permite trabajar sin tener que anonimizar cada documento antes de usar la IA. Aun así, saber dónde se almacenan los datos sigue siendo una responsabilidad de cada profesional de la salud mental.
Lo que surgió entre el público
Durante la sesión preguntamos a las asistentes si habían utilizado alguna vez la IA en consulta, y alrededor del 80 % respondió que no. Detrás suele haber una mezcla de miedo, pereza y falta de tiempo para aprender una herramienta nueva. Reducir esa curva de aprendizaje es, precisamente, uno de nuestros objetivos.
También surgió el tema de la sanidad pública, donde todavía no es posible incorporar este tipo de herramientas. Estamos explorando esa vía a través de grupos de investigación.
Hacia una biblioteca compartida
Cerramos con una idea que nos ilusiona especialmente: crear una biblioteca de recursos generados con IA para que los profesionales puedan compartir prompts, materiales y experiencias que les hayan funcionado. En psicología se trabaja a menudo en soledad, y hay pocos espacios para compartir recursos más allá de la supervisión.
En Eholo creemos que la tecnología nunca sustituye al profesional, pero sí hace su trabajo mucho más ágil y deja más espacio para lo que de verdad importa: acompañar.
¿Te lo perdiste? Puedes ver la grabación completa del webinar aquí. Y si quieres ver cómo aplicar estos usos en tu consulta, puedes reservar una videollamada gratuita con nuestro equipo aquí.