En un centro con varios terapeutas, los consentimientos informados son uno de esos procesos que cada profesional acaba resolviendo a su manera. Uno los imprime y los archiva en papel, otro los envía por email, otro los pide en la primera sesión de forma verbal. El resultado es un sistema heterogéneo que funciona más o menos hasta que alguien pide ver el consentimiento de un paciente concreto y nadie sabe dónde está.
Convertir los consentimientos en un proceso repetible y auditable requiere tomar unas pocas decisiones y mantenerlas. Este post recorre cómo hacerlo.
Qué tiene que cubrir un consentimiento informado en psicología
Antes de hablar de workflow, conviene tener claro qué tiene que recoger el documento. Un consentimiento informado para psicología debe incluir:
- Identidad del responsable del tratamiento y datos de contacto.
- Finalidad del tratamiento de datos y base legal.
- Qué datos se recogen y durante cuánto tiempo se conservan.
- Con quién se comparten, si aplica: supervisores, otros profesionales del centro, plataformas digitales.
- Derechos del paciente: acceso, rectificación, supresión, portabilidad.
- Condiciones específicas si hay terapia online: plataforma utilizada, grabación o no grabación.
- Firma del paciente y fecha.
Para menores de edad, el consentimiento tiene que estar firmado por el tutor legal. Para pacientes en terapia de pareja o familiar, cada persona firma su propio consentimiento.
Si quieres una base desde la que partir, Eholo tiene disponible una plantilla de consentimiento informado adaptada para psicólogos.
Nuevos pacientes: el momento clave del proceso
El consentimiento tiene que estar firmado antes de la primera sesión. En la práctica, esto significa que el proceso de recogida forma parte del onboarding del paciente, igual que la confirmación de la cita o el envío de los datos de acceso si es online.
Un workflow sencillo para nuevos pacientes:
- Cuando se agenda la primera cita, el sistema envía automáticamente el consentimiento al paciente.
- El paciente lo firma digitalmente antes de la sesión.
- El documento queda vinculado a su expediente de forma automática.
- El terapeuta puede verificar antes de la sesión que el consentimiento está firmado.
Con este flujo, el consentimiento deja de ser algo que el terapeuta tiene que recordar gestionar en el momento. Está resuelto antes de que el paciente entre por la puerta, o se conecte a la videollamada.
Personalización sin multiplicar documentos
Un error frecuente en centros que quieren hacer las cosas bien es crear un documento diferente para cada situación: uno para adultos, otro para menores, otro para online, otro para terapia de pareja. El resultado es una carpeta con diez versiones distintas que nadie sabe cuál es la última.
La solución es tener una estructura base común y definir qué se añade según el caso:
Documento base: cubre los elementos obligatorios para cualquier paciente adulto en consulta presencial.
Módulo online: se añade cuando el paciente hace terapia por videollamada. Cubre la plataforma, las condiciones de la sesión y qué ocurre si hay una incidencia técnica.
Módulo menores: sustituye la firma del paciente por la del tutor legal e incluye los datos de identificación del tutor.
Módulo terapia familiar o de pareja: especifica que cada participante firma su propio consentimiento y que el terapeuta puede tener acceso a información compartida en sesión conjunta.
Con esta lógica, el centro mantiene un documento base actualizado y añade los módulos que corresponden según el caso. Mucho más fácil de mantener y auditar.
Firma digital: por qué facilita el proceso y no al revés
La firma en papel tiene un problema operativo claro en centros con varios terapeutas: el documento queda en poder de quien lo recogió, en una carpeta física que otros no pueden consultar. Si el paciente cambia de terapeuta, hay que buscar el papel. Si hay una inspección, hay que localizar decenas de documentos.
La firma digital resuelve esto. El paciente firma desde su dispositivo antes de la sesión, el documento queda almacenado en la plataforma vinculado a su expediente, y cualquier persona del equipo con los permisos adecuados puede accederlo en segundos.
Eholo permite gestionar los consentimientos de forma digital: envío, firma y archivo en un mismo flujo, sin correos intermedios ni documentos en papel que gestionar.
Almacenamiento: dónde y durante cuánto tiempo
El consentimiento informado es un documento legal. Su almacenamiento tiene que cumplir unos criterios mínimos:
Dónde: en un sistema seguro, con acceso controlado y copia de seguridad. Una carpeta local en el ordenador del terapeuta no cumple estos criterios.
Durante cuánto tiempo: la normativa de protección de datos establece que los datos deben conservarse durante el tiempo necesario para la finalidad para la que se recogieron. En el caso de la historia clínica, la Ley de Autonomía del Paciente fija un mínimo de cinco años desde el alta. El consentimiento forma parte de esa documentación y debe conservarse el mismo tiempo.
Accesibilidad: el documento tiene que ser recuperable de forma inmediata si un paciente ejerce su derecho de acceso o si hay una inspección. Eso descarta cualquier sistema de archivo que requiera buscar entre carpetas físicas o correos electrónicos.
Revisiones y actualizaciones: cuándo pedir un nuevo consentimiento
El consentimiento firmado al inicio de la relación terapéutica cubre las condiciones que existían en ese momento. Si algo cambia de forma significativa, hay que informar al paciente y, según el caso, recoger un nuevo consentimiento.
Situaciones que habitualmente requieren actualización:
- El centro cambia de plataforma de videollamadas o de software de gestión.
- Se incorpora un nuevo profesional que va a tener acceso al expediente del paciente.
- El paciente pasa de terapia presencial a online o viceversa.
- El centro actualiza su política de privacidad de forma sustancial.
Tener un registro de la fecha de cada consentimiento permite identificar qué pacientes tienen documentación desactualizada y gestionarlo de forma ordenada.
Un proceso que el equipo pueda seguir sin preguntar
El objetivo final es que cualquier terapeuta del centro, con o sin experiencia previa, sepa exactamente qué hacer con los consentimientos: cuándo enviarlos, qué documento usar según el caso, dónde quedan archivados y qué hacer si un paciente no ha firmado antes de la sesión.
Para ver cómo funciona la gestión de consentimientos en Eholo, aquí puedes ver una demo de consentimientos digitales. Y si quieres revisar qué debe incluir un consentimiento informado, en este artículo encontrarás más detalle sobre consentimientos informados para psicólogos.